Disertaciones

Por: Alfredo Chávez

El eterno mesías político llamado Andrés Manuel

En el 2018 habrá una elección interesante, ya que presenta variables que son por mucho atípicas en nuestra joven democracia; la crisis interna del PAN y la falta de un liderazgo moral que ponga orden al proceso interno, aunado al desgaste del PRI y el declive de Enrique Peña Nieto, calificado como el peor presidente de los últimos tiempos; pero entre todo, la más interesante, aunque nada novedosa, es el resurgimiento de Andrés Manuel López Obrador como potencial candidato a vencer en los comicios del próximo año.

Acción Nacional se enfrenta a un renovado López Obrador, con un discurso más moderado y conciliador, cargado ideológicamente al centro izquierda, tanto en lo político y económico pero mostrando a su vez tintes de derecha en algunos temas electorales, siendo un ejemplo muy claro: el matrimonio igualitario.

Sin embargo AMLO continúa siendo el mesías tropical que describía Enrique Krauze en el ensayo del mismo nombre, un Andrés Manuel carente de un proyecto de país, que adecúa su discurso a la coyuntura del momento; un día es el máximo representante de la república amorosa y en otro, acusa a sus detractores de complots, porque sus colaboradores se vieron envueltos en actos de corrupción.

Hoy AMLO representa un mayor peligro para México de lo que fue en 2006 y 2012, ya que en el contexto internacional adverso en el cual nos encontramos, con la volatilidad de la economía y la difícil relación con los Estados Unidos, no sería viable para el país experimentar un gobierno bajo una ideología indefinida y muchas veces confusa.

Es en 2018 donde se juega por mucho el futuro de México y su democracia, ante esto Acción Nacional deberá elevar la mira para presentar al electorado un proyecto de nación real, que permita que el ciudadano vuelva a creer en la política y en la democracia como forma de resolver problemas comunes.

El que pretenda ser candidato de Acción Nacional deberá entender tres premisas fundamentales, la primera; conciliar al interior para solidificar el partido y en unidad se pueda lograr un triunfo electoral, segunda; generar una gran alianza con la sociedad que genere una ruta de gobierno y un proyecto viable de país que cimbre de una vez por todas el sistema político mexicano y termine de una vez con los privilegios y complicidades del sistema de corrupción gubernamental y tercera; encontrar un mensaje potente de oferta política que penetre en el imaginario colectivo como la única opción de cambio real en México.

En conclusión, Acción Nacional no podrá aspirar a ganar la presidencia de la república, si no sale unido del proceso interno, si no tiene una alianza cierta y real con la sociedad y si no es capaz de trasmitir un mensaje potente que combata el mensaje arcaico pero enraizado de López Obrador.

La dirigencia nacional panista es por mucho, la que debe ser catalizador de acuerdos y al organizar la próxima elección federal, por lo que Ricardo Anaya deberá asumir un rol más protagónico en su liderazgo y definir de una vez por todas, si quiere ser candidato o continuar como el presidente del PAN que recuperará la presidencia de la república.

Por otro lado Margarita Zavala quien es por mucho la mejor posicionada de los precandidatos y quien deberá de una vez por todas marcar una línea con el ex presidente Felipe Calderón y asumir una postura más contundente en su mensaje y discurso frente a sus adversarios, sin ello no podrá convencer al electorado, de que ella representa un cambio real y verdadero, en el que demuestre que está preparada para ser la próxima jefa de estado.

La batalla electoral por 2018, nos brinda a todos los panistas de México, la oportunidad de reflexionar que el PAN representa el ultimo bastión democrático frente al peligro de López Obrador, en 2018, México deberá definir, por donde quiere caminar, si por la vía democrática o abrirle camino al falso mesianismo que representa MORENA y su candidato.

Ante este nuevo reto histórico para los panistas, debemos definir nuestro debate interno, solventar nuestras diferencias y salir en unidad a dar otra batalla histórica por la democracia mexicana. Hago votos por que así sea, y si no fuere así, la historia nos juzgara. 

Por: Redacción 1
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